31/05/2020
Meditación sobre catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del 20 de septiembre de 2017
Al joven que hay en ti me dirijo. A ese joven lleno de ideales, con ganas de luchar por un mundo mejor, más justo, más igualitario, más equilibrado, más alegre, más innovador, más libre, más lleno de oportunidades, más sencillo de vivir, más fraterno, más lleno del amor de Dios.
Al joven que hay en ti me dirijo, a ese joven que cuando cae siempre se levanta con ganas de superar las dificultades, de romper barreras, de saltar obstáculos, de conquistar metas,
de superar retos, de luchar contra la pereza, de jugar y divertirse con todo, de aprender de las experiencias, de ayudar al pobre, de servir al abuelo, de construir un mundo mejor, de
llenarlo del amor de Dios que en ti rezuma por los poros.
No desfallezcas, no te rindas, no te acomodes, no te llenes de tantas cosas que atender que hace que se te olviden los ideales de juventud, el motor de tu vida.
Cuantas cosas anhelamos que sacian nuestra inquietud auténtica, la de estar unido al Creador, a Jesús que vino a salvarnos y se quedó con nosotros, no como un loco fracasado, sino como una persona que vive en mí, vive en ti, vive en el corazón de toda persona. Solo tenemos que descubrirle quitando la capa de trastos y ropas viejas que lo tapan, de mugre y basura que se nos ha ido acumulando por el camino, del odio y el rencor, de no perdonar y de no habernos perdonado. Un Dios que sigue enviando su Espíritu Santo cada día a raudales que se queda en el Sagrario esperando a que vayas a pedirle consejo, a dejarte amar, pues el te ama tal cual
eres, a pesar de todo. Dios te ama a pesar de haber renunciado a tus ideales, de haberte convertido en aquello que odiabas, de ser un egoísta rey del desamor, de ser un perezoso acomodado en tu sillón rodeado de un mundo de fantasía que te aliena.
Dios te ama, desde el sagrario te da las gracias para empezar de nuevo, para manifestarle su amor por ti, su oveja perdida y hallada, por la que dió su vida.
Ve al sagrario deja que el sol que allí alumbra te broncee por dentro y por fuera, deja que Dios te ayude a perdonarte, deja que Dios te comulgue.
¿Ves aquella garita de madera al final de la Iglesia? Allí está, vestido con alzacuellos, pero no mires el alzacuello, mirale a los ojos. ¿Le ves? está allí para decirte que te ama, que todo aquello que te atormenta está perdonado. Ve y abre tu corazón para que toda la basura salga y luzca de nuevo el sol que habita en ti y ponga en marcha el motor del joven con anhelos de infinito.
¿Ves? te has convertido de nuevo en un sembrador de esperanza. ¡Hala! ve al mundo y cuéntalo.
Jose Gardener
Sembradores de esperanza
Esta catequesis del Papa Francisco dirigida a los jóvenes hay que leerla entera, enlace aquí:
http://www.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2017/documents/papa-francesco_201
70920_udienza-generale.html