Isaías 55:8-12
Dios dijo:
«Yo no pienso como piensan ustedes ni actúo como ustedes actúan. Mis pensamientos y mis acciones están muy por encima de lo que ustedes piensan y hacen: ¡están más altos que los cielos! Les juro que así es».
Dios dijo: «La lluvia y la nieve bajan del cielo, y no vuelven a subir sin antes mojar y alimentar la tierra. Así es como brotan las semillas y el trigo que comemos. Lo mismo pasa con mi palabra cuando sale de mis labios: no vuelve a mí sin antes cumplir mis órdenes, sin antes hacer lo que yo quiero.
»Ustedes, los israelitas, saldrán de Babilonia con alegría y volverán con bien a su propio país.
Cuando los montes y los cerros los vean, cantarán canciones muy alegres, y los árboles del campo aplaudirán.
Juan 11:25-27
A esto Jesús respondió: —Yo soy el que da la vida y el que hace que los muertos vuelvan a vivir. Quien pone su confianza en mí, aunque muera, vivirá. Los que todavía viven y confían en mí, nunca morirán para siempre. ¿Puedes creer esto? Marta le respondió: —Sí, Señor. Yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, que debía venir al mundo.
Salmo 22:28
Porque del SEÑOR es el reino, y El gobierna las naciones.
Mateo 8:26
—Hombres de poca fe —les contestó—, ¿por qué tenéis tanto miedo?Entonces se levantó y reprendió a los vientos y a las olas, y todo quedó completamente tranquilo.
Salmo 119:28
De angustia se me derrite el alma: susténtame conforme a tu palabra.
Juan 5:21
Porque así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a quienes le place.
Salmo 62:11
Dios ha dicho muchas veces: Soy un Dios poderoso,
Lucas 8:50-56
Al oír esto, Jesús le dijo a Jairo: —No tengas miedo. Confía en mí y ella se pondrá bien.
Cuando llegaron a la casa, todos lloraban y lamentaban la muerte de la niña, pero Jesús les dijo: «¡No lloren! La niña no está muerta; sólo está dormida.» La gente empezó a burlarse de Jesús, pues sabían que la niña estaba muerta. Entonces Jesús entró con Pedro, Santiago, Juan, Jairo y la madre de la niña, y no dejó que nadie más entrara. Tomó de la mano a la niña y le dijo: «¡Niña, levántate!»
La niña volvió a vivir, y al instante se levantó. Jesús mandó entonces que le dieran a la niña algo de comer. Los padres estaban muy asombrados, pero Jesús les pidió que no le contaran a nadie lo que había pasado.
21 de Mayo