Vale ya! de preguntar todo a los hijos, después nos quejamos que nos faltan el respeto y no me extraña, con tanta pregunta les estamos haciendo tiranos. Deja de ser “un padre bocadillo”, aquel que va detrás del niño en el parque para que se coma su merienda. Si tus hijos te faltan el respeto, pregúntate ¿que modelo han tenido? ¿Le has dicho a algo “No” en su vida? Siempre estás a tiempo de empezar a cambiar. Instagram: @ amarsano.psicologia de Carmen Tudela