¿Qué nos está pasando?.
En los tiempos que corren, es difícil asimilar tanta torpeza en el ser humano. En España se provoca y nos imponen una CRISIS, que supuestamente es creada por la facilidad que tuvieron algunos prestadores con el dinero de otros ahorradores comprando la basura de América del Norte. Como no sabemos si mañana estaremos en este mundo, la buena gente que vive al día se gasta lo poco que tiene para vivir la vida. Esa gente que somos la mayoría; con un sueldo, con estudios primarios, y otros sin terminar, fueron felices comprando.
Los que realmente fueron más felices, son los que cuando ganaban un sueldo, se llevaban otro de los impuestos que pagamos todos. Ese segundo sueldo que casi todos cobramos lo podíamos llamar de mil maneras: desempleo, baja por enfermedad, fraude fiscal, especulación, malversación, etc. Y es ese segundo sueldo el que corre peligro en nuestros días. Es la torpeza del ser humano, que tiene que vivir forzosamente en sociedad, y cada día provoca más desigualdad.
Esa desigualdad se crea porque quien reparte se lleva la mejor parte. Si algo se reparte en estos momentos en un país demócrata y en libertad de mercado es el dinero del contribuyente: nuestros impuestos.
El que reparte está puesto por todos nosotros, sin tener en cuenta cuanto se lleva al repartir. Por supuesto hablo de la clase política. Esa creo que es la torpeza de nuestro tiempo, fijarnos en ideologías desfasadas de izquierdas o derechas, creadas por filosofías obsoletas en nuestros tiempos.
El segundo sueldo está destinado al ahorro que nos lleva a esta situación de desigualdad. Una familia con un sueldo en esta sociedad de consumo, no puede ahorrar para dejarle sus ahorros a los prestadores; harían falta dos sueldos para poder ahorrar.
Por su parte los prestadores, ahora sí miran a quién prestan. Están intentando asegurar la devolución del capital prestado por el ahorrador, que al menos tiene dos sueldos.
Sin darse ni cuenta, los ahorradores contribuyen a la desigualdad, pues su dinero se presta al que tiene un sueldo, para este comprar y pagar impuestos e intereses, que a su vez lo utiliza el prestador como aval del otro que tenía dos sueldos.
El prestador no presta nada, ya que el segundo sueldo ganado por el ahorrador-especulador, se encuentra incluido en el dinero que tiene el prestador para devolver al ahorrador, quedándose con esa parte el repartidor que nos engaña, pues de lo poco que queda él se lleva la mejor parte.
Al repartidor le da igual todo, solo quiere repartir. Repartir en libertad, bienestar y seguridad. Eso es lo que nos tiene que asegurar el repartidor.
Los repartidores que tenemos en estos tiempos, nos han dejado poco a poco sin nada. Lo que se repartía, se destinaba al ahorro privado, y ese no se reparte. Ese se presta con su interés correspondiente. Los prestadores sólo existen para prestar con elevados intereses, es decir, vender tus ahorros.
Tus ahorros, esos que contribuyen a la pobreza de otros que contribuyeron en su día, a que alcanzáramos ese segundo sueldo, por cierto muy mal llamado, ya que su nombre correcto es bienestar social.
Este bienestar se consiguió con mucho esfuerzo, trabajando nuestros ancestros en políticas acordes con los tiempos que vivían, cosa que en nuestro tiempo no ocurre.
Las personas mientras tanto, se manifiestan por el deporte, la religión, por los tópicos típicos, dejando a los repartidores que repartan su contribución.
Nuestra máxima contribución son los impuestos añadidos. Esos los pagamos todos, y quien más paga es quien más gasta. Claro que quien más gasta no suele ahorrar, ya que es quien mantiene vivo el sistema en la actualidad.
Aquellos que tienen ahorros, no consumen nada más que lo necesario para vivir. Por lo tanto contribuyen poco o aportan poco a las arcas del estado, de donde obteníamos el bienestar social (ALGUNOS SU SEGUNDO SUELDO PARA EL AHORRO).
Los prestadores, supuestos culpables de todo el meollo, parecen no aportar nada para nuestro segundo sueldo. Por el contrario, somos nosotros quienes a través de nuestros impuestos contribuimos a abultar sus grandes sueldos de estas entidades. Me refiero al ya famoso rescate bancario
Con estos grandes patrimonios y grandes sueldos que posen los prestadores, y que por cierto pagamos quienes compramos, nos dan unas bolsitas de plástico, exceptas de los tres céntimos que pagas en caja, (impuesto ecológico) para que pongas en ellas alimentos para los que gastaban porque se han quedado sin nada.
¡Qué curioso! Los que consumían y bastante aportando con ello y a través del IVA, son los que en este momento no tienen derecho ni pueden exigir a los repartidores su correspondiente cuota de BIENESTAR SOCIAL.
Los prestadores, con su GRAN OBRA SOCIAL, (unas bolsistas de plástico contaminante, y alguna que otra camiseta publicitaria) se convierten en REPARTIDORES.
Qué torpeza la de nuestros días, el poder es el tener, y el tener de unas cosas es carecer de otras, por eso os digo lo siguiente: yo le compro al prestador para convertirme en comprador, de esta forma contribuyo a que las arcas del estado aumenten y se genera riqueza, en contrapartida de no poder ahorrar. Para que mañana no tenga que coger la bolsita llena de alimentos para mi familia, de estos falsos repartidores, os invito a todos los ahorradores os convirtáis en compradores. Y tengáis mucho cuidado al elegir a los próximos repartidores, ya que así creo que terminaríamos con las desigualdades a las que hemos llegado. De este modo puede que dejásemos de ser tan torpes y encontrásemos la solución a este gran caos en estos tiempos.
La Rambla 30 de Noviembre 2013