Cristo resucitó y con su resurrección empieza el mundo nuevo y definitivo que nos lleva al Padre Dios. La resurrección de Jesús es tan importante para nuestra fe,
que los cristianos la celebramos durante siete semanas, has ta el día de Pentecostés. Sin embargo, llama la atención cómo, de hecho, a los cristianos no se nos
identifica por un estilo de vida o por una mentalidad característica, sino que en el ser y en el pensar nos perdemos en la corriente anónima de un mundo paganizado y materialista.
Como grupo o comunidad dentro de nuestra sociedad, no tenemos una personalidad definida. ¿Cuáles son los elementos constitutivos de la Iglesia y los signos que debe ofrecer al mundo para ser la esposa fiel a Cristo y a su misión salvadora? ¿Cuáles han de ser los signos concretos de las comunidades cristianas dentro de la Iglesia?