La liturgia de este domingo nos invita a reflexionar sobre lo que Dios quiere de nosotros y cómo ha manifestado esa voluntad. Todo se enmarca en su proyecto de salvación, de conducir al hombre hasta su plena realización.
Meditemos en la Palabra de Dios que nos ofrece este Domingo desde nuestra experiencia cuaresmal. Volvemos a escuchar el llamado a la conversión, a dejar nuestro género de vida contrario al Señor y a su evangelio y a entregarnos a Jesucristo, único Salvador. ¿Pero quién es este Jesucristo en quien ponemos toda nuestra esperanza?