Te llamaré viento, niño mío
por tus susurros como de secretos
por tu canción
por tu vocación de desorden
porque ya nada es lo mismo tras tu paso
porque cuesta encontrar,
reconstruir un nuevo paisaje
donde hubo todo.
Entre los fragmentos de piel
y de memoria
aun palpitan palabras bellas.
La promesa del viento es siempre marcharse
La herida del viento
es la prisa
el miedo a no ser abrazado.
a enredarse en la noche
a perderse.
Y te fuiste, niño mío
mi amado viento
dejando todo este amor
este fragor como de herida
este agujero
besos muertos
grillos exhaustos
y un vasto desierto
como único rastro.
Teresa Delgado © 2017
Fotografía: : Michael Kena