Relato enviado por Chelo Roldán, leído por La Voz Silenciosa en su programa 1518 de 31 de diciembre de 2012.
Efímero es el tiempo y quizá el invento del reloj llevó consigo la exactitud. Del paso de la noche al día, de saber la hora… se llegó a contabilizar hasta los nanosegundos y eso… no puede ser bueno.