Lo maravilloso de las bendiciones de Dios no es sólo lo que nos espera en los cielos, sino la capacidad que nos da de disfrutar con lo ya tenemos aquí en la Tierra. Gloria a Él.
"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo" Efesios 1:3.