Tras la rocambolesca situación generada por la alcaldesa de la ciudad en relación con el Centro de la Mujer, que renunció a la gestión del mismo interpretando torticeramente una sentencia judicial del TSJCM que únicamente obligaba a anular las contrataciones irregulares realizadas por el ayuntamiento de la capital, para posteriormente y presionado por este Grupo Municipal volver a solicitar su gestión, la situación actual es intolerable puesto que a día de hoy se encuentra cerrado.
Resulta sorprendente que Rosa Romero permita que las mujeres de la ciudad se encuentren en situación de desatención directa por no haber sido capaz de establecer un calendario de asunción de competencias que respondiera a su promesa de que ninguna mujer que lo necesitase quedase desatendida “ni un solo día”.