“Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato” (Marcos 6, 34); es la manera como Dios muestra su rostro misericordioso, es su Hijo testimoniando en primera persona la misericordia, que percibe desde el corazón la necesidad de guiar a un pueblo con su cercanía.