En el evangelio encontramos un episodio particular, como la voz del cielo anuncia la misión del Mesías: “Se oyó entonces una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo muy amado, en quien tengo puesta toda mi predilección” (Lucas 3, 22). Del cual podemos apreciar la importancia de escuchar la Palabra de Dios que nos dice cuanto nos ama, amor que como en Jesús lleva a una entrega misericordiosa.