El vino en la vida muchas veces puede faltar, es decir, las circunstancias adversas que vivimos nos desorientan. Pero bien sabemos que una mirada materna del cielo siempre conduce a sus hijos, hacia Jesucristo. Es la Virgen María que “dijo a los servidores: Hagan todo lo que él les diga” (Juan 2, 5).