Es un grato mensaje del Papa Francisco en su 12 viaje apostólico, una exhortación a no olvidar que la mirada de la Virgen María siempre custodia nuestros pasos, que es una Madre fiel que no abandona en las adversidades y sabe consolar en el sufrimiento. La misma historia de México, es testigo de esta mirada materna que enseña a mirar con misericordia.