A la sombra de tu
cuerpo desnudo,
esparzo preguntas
que anudo y desanudo
ahogado en un mar de dudas.
Qué lejos tus pensamientos
cuando quedas en silencio
mirando la pared
más allá de nuestro universo.
Las gotas de luz caen una a una
sobre las manos de la noche,
y la nieve de tus ojos.
Lamento no haber estado entonces,
para extender mi mano
cuando la corriente te llevaba.
Paso los dedos sobre tus hombros
y solo me hablas de ausencia.
Desnuda,
pareces el firmamento,
estrellas sobre estrellas,
amapolas en el cielo.
Cabeceas y de tu pelo nacen
los hijos de la luna nueva,
de plata y lirios mojados,
y también de blanca arena.
La habitación se derrumba
y te sientas otra vez,
mientras la corriente te subyuga,
negándote a volver a la vida
cogida de mi brazo
o amarrada a mi cintura.
Pero cuando estás desnuda,
sigues siendo el firmamento,
estrellas sobre estrellas,
y amapolas de hielo
en el desierto.
Autor: Raúl Tamarit Martínez
Música: Rachmaninoff-Rapsodia