LAS PRIMERAS SINGLADURAS
Aquel aire tan bueno, como comentó Asturias a su compañero, y que en adelante los dos muchachos no dudarían en llamarlo viento, fue rolando a fresco según iba avanzando la jornada y la distancia de la costa. Hacía una temperatura de veinte grados y el barómetro con tendencia negativa desde comienzo de la mañana, propiciaba que la mar hubiese rolado de marejadilla a marejada.
Se navegaba con todo el aparejo y al continuar arreciando el viento se cargan el estay de juanete, la cangreja, gavias altas y mayor, a fin de dejar el buque en las mejores condiciones marineras ante un presunto empeoramiento....