Dios del cielo, Señor de las cimas,
a un amigo nuestro has llamado a la montaña.
Pero te rogamos, pero te rogamos:
arriba, en el Paraíso,
arriba, en el Paraíso,
déjale andar entre Tus montañas.
Santa María, Señora de la nieve,
cubre con tu blanco y suave mantel
a nuestro amigo, nuestro hermano.
Arriba, en el Paraíso,
arriba, en el Paraíso,
déjale andar entre Tus montañas.