Se trata de uno de los músicos de jazz más populares de la historia: imagen, biografía, leyenda y cualidades artísticas conformaron un artista sumamente atractivo para el gran público, desbordando los habituales círculos restringidos del jazz. Su música, exponente del estilo cool (el west coast jazz de los años cincuenta) es sumamente accesible al oído no familiarizado con el estilo del jazz, y casi siempre está vinculada a la balada intimista, lírica y delicada, tanto en su vertiente instrumental como vocal; la trompeta de Chet Baker suena con la misma suavidad y tranquilidad de su voz.