No lleve ma?s sus propias cargas. Libe?rese de toda preocupacio?n y decida con ar en el amoroso cuidado de Dios. Reciba convencido este sabio consejo de quien habla por experiencia propia. E?l esta? dispuesto a tenderle Su mano, pues no desea que sus hijos vivan una vida llena de sufrimientos y ansiedades.