Jas 3:5 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. ¡Mirad cómo un fuego tan pequeño incendia un bosque tan grande!
Jas 3:6 Y la lengua es un fuego; es un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y es la que contamina el cuerpo entero. Prende fuego al curso de nuestra vida, b y es inflamada por el infierno. c
Jas 3:7 Pues fieras y aves, reptiles y criaturas marinas de toda clase pueden ser domadas, y han sido domadas por el ser humano.
Jas 3:8 Pero ningún hombre puede domar su lengua; porque es un mal incontrolable, llena de veneno mortal.
Jas 3:9 Con ella bendecimos al Señor d y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido creados a la semejanza de Dios.