MUJER DEL SILENCIO, MUJER DEL PAN, DEL VINO Y DEL PUEBLO, MUJER QUE ABRIÓ CAMINO DESDE UN RINCÓN ESCONDIDO Y GOZÓ AMANDO AL RITMO DE DIOS.
Amar siempre, cada día un poco más, hacer del llanto agua nueva, esperar con el pobre que espera y cantar con el sol en la escuela.
Construir desde abajo el edificio, que el Reino crezca entre ladrillos. Disponerse a vivir sin tejado y ver el cielo abierto a los sencillos.
Responder sonriendo al que ataca y luchar con flores por la paz. Adorar a todo un Dios que nos da su amor sin fondo en el vino y el pan.