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Description

El sendero que, ascendiendo la montaña, lleva al Templo de la Diosa es empinado, y preciso de toda mi energía y de casi toda mi concentración para ascender por él.
El corazón me late frenéticamente, agitado. No soy vieja, ni tampoco joven, y empiezo a sudar con el esfuerzo.
No sabría decir si hace frío o calor, si brilla el sol o está nublado, pues me devora mi problema.