Realiza esta meditación tumbada junto a tu altar activado, prepara mantas para no quedarte fría.
Toma contacto con tu respiración y siente como te llena y te mantiene viva al tiempo que te limpia soltando lo que sobra.
Repasa con tranquilidad todo tu cuerpo, desde los deditos de los pies hasta el cráneo de la cabeza, soltando cada músculo, órgano o hueso cada vez más profundamente.