la canción clama por unas relaciones más cálidas invitando a romper el mutismo entre las personas que estando cerca se ignoran, acorazados en su soledad. En sus metáforas dice que puede ver esa verdad, la comunica con angustia a todos pero es ignorado: nadie me está escuchando, nadie está escuchando a nadie y lucha contra un silencio que crece como el cáncer. Sólo rompe ese mutismo el frío eléctrico y urbano de las luces de neón y grafitis del metro y la ciudad.