Mientras los argentinos nos enfrascamos en nuestra crisis domésticas el mundo se encamina a una recesión que será la más importante en lo que va del siglo. No la vemos, no la entendió el gobierno y lo que es peor no sabe ni tiene idea de como encararla. Otra vez, como en el siglo XIX, el XX y lo que va del XXI la Argentina pierde en su enfermiza endogamia la chance de entender lo que ocurre y lo que hace falta para hacer de una crisis una oportunidad.