Son las once de la mañana un aire fresco me acompaña hasta el tramo de la comerciante de Camoapa, Gertrudis Ramírez, de aproximadamente 50 años de edad.
Todos los días le acompaña su pequeña hija de unos tres años de edad, con una sonrisa dijo que ha criado a 18 hijas e hijos postizos y cinco propios.
A pesar que su trabajo inicia a las cuatro de la madrugada en su casa, tiene la energía para recibir a sus clientes con una gran sonrisa.