Cierra los ojos y permite que tu cuerpo se suelte, se relaje, deja que tus piernas descansen, y también tu espalda, tu vientre, tus hombros, tus brazos…
Ve fijándote en el ritmo de tu respiración… inhala… exhala… inhala… exhala.
Permite que tu cuerpo comience a flotar porque tus tensiones musculares desaparecen. Permite te el descanso… afloja… afloja… afloja.
Mientras estás atenta a tu respiración atiende también a tus pensamientos. Contemplalos mientras desfilen poco a poco por tu mente…