El cielo de Madrid parecía cada vez más un velo fúnebre. Las cuatro torres se recortaban a duras penas en el cielo azul neón, emborronado como la nieve de un televisor desintonizado. Otro test más. Otra prueba. Y si el sujeto no la pasa, tendré que actuar. No me importa. Tanto tiempo haciendo "el trabajo" ha acabado por endurecerme...