Hace un año, la hermana María de Nazareth, monja de la congregación del Verbo Encarnado, pidió ser trasladada a Siria. A sus 42 años decidió vivir en la zona más peligrosa del mundo, en Alepo, la segunda ciudad del país. Se desvela por ayudar y contener a los cristianos perseguidos. Está decidida a quedarse mientras haya gente que la necesite. Confiesa que viven con un bolsito a los pies de la cama, porque en cualquier momento tienen que huir de los ataques terroristas.