Listen

Description

La adicción al juego no es un vicio, sino una peligrosa enfermedad

Quienes la sufren intentan tapar otros problemas. Se puede tratar con terapia.

¿Cómo reconocer la adicción al juego compulsivo? La psicóloga Débora Blanca, que junto a Luz Mariela Coletti escribió el libro “La adicción al juego ¿No va más...?”, responde: “El vínculo patológico con el juego va pasando por distintos momentos, al principio la persona gana o pierde pero igual se engancha, y lo vuelve a intentar con el pensamiento mágico de que pueden dominar al azar”.

La especialista que dirige Entrelazar, el Centro de Investigación y Tratamiento de la Adicción al Juego, agrega que en adelante la persona no puede parar de perder y se envuelve en un círculo fatídico. “Cree que va a ganar y si gana quiere volver, y si pierde quiere volver a recuperar. Comprueba que si gana no para de jugar hasta perder todo, luego los reproches y la culpa lo torturan y lo empujan a volver a recuperar lo perdido y lograr cierto alivio. Eso es la impulsión: no puede torcerse mediante la razón o la voluntad”.
¿Cómo se trata entonces al ludópata? “El adicto no encuentra otra manera de tapar lo que le duele (angustia, depresión, soledad, falta de proyectos). ‘Juego porque me olvido de todo’, dicen; pero es momentáneo. Las adicciones son un refugio, son sólo un síntoma. Por eso se trabaja con lo que quiso tapar. Según el caso, se necesita un complemento psiquiátrico. Y siempre que se pueda se incluye una terapia familiar. Hay que tratar al paciente antes del deterioro familiar, económico y psiquiátrico que en algunos casos los conduce al intento de suicidio como única salida”, advierte Coletti.