El entusiasmo es llevar a Dios adentro. Con esta consigna está de más entender que si hago las cosas según la voluntad de Dios, todo debo hacerlo bien y sin reproches.
El entusiasmo lleva a las personas a cumplir sus ideales en la vida, y un claro ejemplo es el padre Alberione, fundador de la Familia Paulina. A pesar de todo el padre Alberione llevó adelante un proyecto evangelizador en la Iglesia, gracias a su entusiasmo.