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En el contexto del mundo funerario, podemos indicar algunos datos de interés. La Noche de Todos los Santos (1 de Noviembre) y el Día de los Animas (día 2), eran fechas clave en el calendario litúrgico y popular. Se creía que las ánimas salían en procesión a las doce de la mañana del 1 de noviembre, y se recogían a las doce del día siguiente. El día de la Ánimas, las gentes mostraban un temor generalizado por las "visitas" que aquéllas realizaban a sus familiares aún vivos. No se solía salir a la calle por temor al deambular de las ánimas y para no "pisarlas", y despertar su ira. También se decía que iban buscando luz para encontrar su camino hacia el Paraíso, de hecho se narran historias en las que cortejos de ánimas arrebatan a los vivos las luces, velas o lámparas que portan en las manos. Para prevenir la desazón de las ánimas en el mas allá, se le preparaba un plato de cena o comida caliente, y se dejaba un sitio sin ocupar en la mesa familiar, ya que iban a pasar un día con los suyos, incluso se le preparaba la cama para que durmieran esa noche (la del 1 al 2 de Noviembre). Esa noche, los familiares vivos también situaban de forma estratégica velas y candiles por la casa, uno por cada pariente desaparecido, con el fin de orientarles en su deambular por la oscuridad. Durante los días previos, se ha estado rezándole novenario a las animas (nueve misas en el mes noveno, según el calendario romano). Pero pese a todo, las ánimas producían innumerables ruidos en el interior de las casas, llegando incluso a afirmarse que pronunciaban palabras. En la mañana de Todos los Santos, lo acostumbrado es visitar el Camposanto, donde las tumbas han sido limpiadas previamente en los días anteriores por los familiares de los difuntos y engalanadas con flores. En la Región de Murcia, es habitual que ese día acudan al cementerio los Coros de las Hermandades de la Aurora, que cantan ante las tumbas de los hermanos fallecidos. Comienzan sus cánticos funerarios o salve de ánimas en la Capilla y después recorren las distintas calles hasta finalizar ante el osario común.

La Hermandad de Ánimas de Caravaca de la Cruz (Murcia) se remonta al siglo XVI. El primer documento que con relación a ella encontramos es un acuerdo del Concejo de Caravaca del año 1553, por el que se autoriza un libramiento para atender los gastos de las Ánimas. La Hermandad de Ánimas surge como cofradía piadosa con el fin de atender los sepelios de los desheredados y las misas y liturgias por el sufragio de sus almas, lo hace bajo el Patronazgo del Ayuntamiento de Caravaca y a los auspicios de la Orden de Santiago, administradora de estas tierras hasta la disolución de la misma. La cuadrilla musical de la Hermandad de Ánimas, los Animeros de Caravaca de la Cruz, herederos de esta tradición secular, son sin duda uno de los pocos testimonios vivos del patrimonio etnográfico del sureste español. Hacia principio de los años 70 del siglo XX, un grupo de jóvenes se incorporó a estas tradiciones y, junto con viejos animeros, volvieron a poner de nuevo la cuadrilla y su música en la calle y en las iglesias de Caravaca de la Cruz. Actualmente la Hermandad aun mantiene los siguientes rituales: Rosario de la Aurora (Octubre), Misa de Ánimas (sábado inmediatamente posterior al día de los Fieles Difuntos), Misa de Víspera de Gozo de Santamaría (último domingo de Adviento), Misa del Gallo, Misa de Navidad, Fiesta de los Santos Inocentes y Carrera de pedimenta navideña. La Misa de Ánimas que se toca en Caravaca, siempre el sábado siguiente al día de los fieles difuntos, emociona por la evocación de su repertorio ancestral y por las formas interpretativas que transmiten la contundencia de su raíz popular tradicional. Los músicos animeros son, en su mayoría, de formación musical no académica, que han aprendido a interpretar de oír a los antiguos animeros. La Misa de Ánimas de los Animeros de Caravaca es también una misa singular en el contexto regional. Las piezas que se interpretan de una personalidad indiscutible, la instrumentación genuina de la cuadrilla y el marco monumental de la Iglesia de El Salvador, la hacen un referente fundamental de la liturgia musicada tradicional en la provincia de Murcia. Todos los instrumentos que toca la cuadrilla de música de la Hermandad de Ánimas, son propiedad de esta y son fieles reproducciones de los tradicionalmente utilizados por esta Hermandad, de los que algunos está documentada su antigüedad, por el prestigioso restaurador Jesús Reolid, en la segunda mitad del siglo XVIII, obra del taller de Juan López, artesano guitarrero afincado en Caravaca en esa época. Los originales --inutilizables por el deterioro y el uso-- son conservados en su mayor parte por esta Hermandad como un importante patrimonio musicológico. Desgraciadamente otros, los menos, están en manos de particulares, o desaparecidos. Los cordófonos de acompañamiento son de evidente origen barroco, al tratarse, en su mayor parte, de instrumentos de cinco órdenes, excepto la guitarra de ánimas que es de cinco órdenes y prima suelta. Los cordófonos melódicos, laudes, laudíno y bandurrias, son también de seis órdenes. La orquestación y la interpretación, es igualmente de clara reminiscencia barroca: Presencia de un bajo continuo, muy cromático por la diversidad de timbres y afinaciones de los instrumentos que lo ejecutan (6 en total), sobre la que se va construyendo una permanente cadencia en donde la creatividad y pericia del interprete es el único límite a las variaciones melódicas; búsqueda sistemática del contracanto mediante escalados ascendentes o descendentes, arpegiados y acordes armónicos sincopados, mantenidos o trinados, con una presencia rítmica destacada. La Misa de Ánimas que tocan los Animeros es un documento etnográfico insólito.

En la localidad de Isso hay una costumbre ancestral que se remonta a los primeros tiempos del Cristianismo dentro de la órbita del mundo romano, como son los Danzantes de Isso. Tienen una especial relevancia durante la Navidad. En este tiempo ponen un tinte especial que la da un cierto aire de originalidad a esta fiesta. Su origen está unido al mundo funerario de origen pagano iniciado en tiempos de los romanos de época pre-cristiana, antes de la introducción del cristianismo. Continuó después en la Edad media con las cofradías de las Benditas Ánimas del Purgatorio. Estaban presentes en las iglesias de Isso y de Hellín (en la iglesia de la Asunción hay una capilla de Ánimas. Las danzas puede que tengan más de 500 años de antigüedad y un origen de carácter funerario o guerrero, y se recuerda la costumbre, totalmente perdida, de que cuando los parientes de un fallecido lo solicitaban o al menos lo consentían, los danzantes se acercaban hasta la casa del duelo y entonaban cánticos para favorecer la ascensión al cielos del alma del difunto. Además de esta participación funeraria, los Danzantes de Isso también actuaban en la Misa del Gallo. El 25 de Diciembre entraban en el templo al término de la misa y entre el pasillo dejado por los feligreses, iniciaban una danza en torno al altar y más tarde se marchaban a los diferentes barrios de la pedanía a pedir limosna para la iglesia. Desde el 25 al 28 de Diciembre, día de los Santos Inocentes, se realiza una peregrinación de puerta en puerta para recaudar fondos con destino a la Iglesia, y para sufragar misas a las "Ánimas Benditas", sobre todo en periodos anteriores cuando eran tan importantes las misas para los difuntos.

En tiempos no muy lejanos, existieron cuadrilla de hombres destinadas devotamente a la recogida de limosnas, en moneda o en forma de alimentos, que serían destinadas a sufragar los gastos de las misas destinadas a los difuntos, a las animas benditas, con el fin de evitarles o acortarles las penas del Purgatorio. Estos grupos estaban extendidos por todo el suroeste peninsular, y se denominaban Cofradías de Ánimas o Animeros. Desarrollaban su función en tiempo navideño, ya que en tiempo de ánimas no estaba bien visto que se cantase o tocase instrumento alguno. Precediendo al periodo navideño, se realizaban durante nueve días seguidos las llamadas Misas de Gozo, en la madrugada, para preparar espiritualmente a los feligreses. Posteriormente el día 24 de Diciembre actuaban en la Misa del Gallo, con lo que daban inicio a su actividad propiamente dicha. A partir de este momento, las cuadrillas de animeros recorren la localidad agrupados bajo un estandarte, cuadro o lámina de la Virgen o algún Santo Patrón del lugar. Al llegar a la puerta de una casa se preguntaba "¿Se canta o se reza?". Con esta pregunta sabían si la familia celebraba feliz la Navidad, o por el contrario estaban de luto por un óbito reciente. En el primer caso los animeros entonaban villancicos y otras letras alegres, en el segundo rezaban con los vecinos apesadumbrados por la desgracia. Durante toda la Navidad los animeros realizan el mismo ritual y después del día de Reyes, con las viandas se organiza una comida para todos lo cofrades. En días señalados, se realizaban los Bailes de Ánimas, los asistentes al baile realizan las "pujas" que consistían en que cuando un mozo pretendía bailar con una moza, pagaba una cantidad a los cofrades, y si otro mozo quería quitarle la pareja, debería pagar una cantidad superior. También se debía pagar por las peticiones de piezas musicales, ingresándose por fin el total del dinero en el fondo de la cofradía. La totalidad del dinero recogido se entregaba a la parroquia correspondiente, quien se encargaba de distribuirlo, bien para misas, o bien para reparar o reponer instrumentos.