El apego afectivo es un vínculo obsesivo con un objeto, idea o persona que te hace creer que ello es permanente, que te va a hacer feliz, que te va a dar seguridad total y que dará sentido a tu vida. ¡Cuatro fundamentos falsos! Lo cual nos deja en situación vulnerable ante la pérdida.
Entonces, estamos ante una relación de dependencia de aquello que no acepto perder, y cuando la pérdida sucede (más veces de las que queremos, en la vida), entramos en SUFRIMIENTO, intentando o retener aquello a toda costa o negar la pérdida.
La relación interpersonal ha de contar con ternura, calidez y cercanía, pero con libertad por sobre todo. "Estoy contigo porque te amo, pero no te necesito" es una frase clave en este concepto.
Esto no es frialdad, dureza, indiferencia , insensibilidad, deshonestidad ni egoísmo.
Walter Riso dice: "Una cosa es defender el lazo afectivo y otra muy distinta ahorcarse con él."
Reconocer el apego, esa "DEPENDENCIA EMOCIONAL" es el primer paso para crecer emocionalmente y ganar en "LIBERTAD EMOCIONAL" .
En el camino, aprender a relacionarnos con independencia (sin posesividad, ni adicción, ni opresión) es un proceso de compromiso personal y búsqueda de orientación y apoyo. Si supiéramos hacerlo solos, no estaríamos sufriéndolo.
Cuestionate todo lo que hasta ahora has creído sobre las relaciones y prueba por un tiempo lo que tu terapeuta te orienta. Te sorprenderás gratamente.