Los davidianos creen que, lo dicho en la Biblia (Joel 2:28), el don de profecía se manifestaría en el tiempo final de la historia de este mundo; consideran que este don se manifestó en Elena Harmond de White más conocida como Ellen G. White, quien desde el año 1844 hasta su muerte en 1915 afirmó recibir visiones y sueños provenientes de Dios para dirigir a su iglesia en los últimos tiempos antes del regreso de Jesús. A la muerte de Elena White, muchos seguidores sintieron la llamada para sustituirla y proseguir con las supuestas manifestaciones de su don profético y amonestar a la iglesia remanente en el tiempo final; uno de los que consideran haber recibido este don profético fue Victor T. Houteff, un miembro de los adventistas del Séptimo Día que vivía en los Estados Unidos. Houteff nació en Raikovo, Bulgaria, el 2 de marzo de 1885, y murió en Waco, Texas el 5 de febrero de 1955. En 1919 fue bautizado en la Iglesia Adventista del Séptimo día de Rockford, Illinois y trabajó para la Iglesia Adventista del Séptimo día desde 1925 hasta 1930 como asistente de la dirección de Escuela Sabática, lugar donde desarrolló sus doctrinas que luego lo separarían de la iglesia madre. Ante el surgimiento de sus nuevas doctrinas entre 1930 y 1934 se intentó analizar con la Iglesia Adventista si esta daba cabida a sus interpretaciones bíblicas pero el Hermano Victor T. Houteff y la Iglesia Adventista del Séptimo Día no llegaron a un acuerdo por lo que el Hermano fue desfraternizado de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y este se dedicó a dar forma a una nueva organización (La Iglesia Davidiana – La Vara del Pastor) donde pudiera llevar adelante la enseñanza de sus nuevas creencias que decía le eran comunicadas por el Espíritu Santo. Se trasladó con sus seguidores a Waco, Texas donde construyó el Centro Monte Carmelo desde donde se dirigía la nueva organización.