Encontramos aquí una parasha extremadamente rica. El encendido del candelabro de las 7 luminarias simboliza la iluminación de las 6 sefirot de ZA y Maljut, es decir el matrimonio entre Dios y el hombre. Esta es otra de las razones por las cuales en la noche de Shavuot se ingiere miel. Es de esta idea de la unión de Dios con el hombre donde viene el concepto de la luna de Miel, se trata de que Maljut y Yesod quien es el gerente de Zeir Anpin y es asociado a la luna, se colocan frente a frente para copular, para completar el mundo de Maljut, llenándolo de luz.
Esta historia es la continuación de lo que vimos en la parasha Naso. Allí leemos que el líder de cada tribu trajo un sacrificio al Tabernáculo; todos excepto la tribu de Leví. Ahora fíjense algo el Creador le dijo a Moisés, delante de Aarón, que le dijera a la cabeza de cada tribu que trajera un sacrificio. Todas las tribus fueron llamadas una a una, con excepción de la tribu de Levi ¿Quién era el líder de la tribu de Leví? Aarón. Entonces Aarón se sintió mal.
El Creador vio la preocupación por la que Aarón atravesaba y le dijo a Moisés que le dijera que no se preocupase y que él haría algo más grande que los demás. Es entonces cuando Dios le dice a Moisés que le diga a Aarón que el encenderá el candelabro. Ahora esta historia nos hace pensar algo: pareciera que nos dice que Aarón sentía envidia de no ser llamado como los otros. Entonces nos preguntamos, ¿cómo es posible que el sumo sacerdote, aquel que fue designado por Dios sienta envidia o celos? ¿No se supone que esto es reflejo de nuestra inseguridad? Por definición la envidia es la sensación de incapacidad de no poder accesar a lo que los otros tienen, así que este concepto se ajusta muy bien a lo que la Tora nos describe sobre Aarón.