Las emociones negativas tienen tan mala fama que, especialmente en Occidente, se ha hecho de todo por ocultarlas. No solo las propias, sino las de los demás, viendolas como algo incluso vergonzaso, algo que había que evitar, esconder. Claro son molestas y no nos gusta lo molesto, pero son inevitables. Lo único que hay que hac er es gestionarlas adecuadamente y buscar ayuda si es preciso, porque todos la necesitamos en algún momento.