The Guardian y La Vanguardia han huido de Twitter. La victoria de Trump ha llevado a muchos progres a castigar a Musk anunciado que no volverán a tuitear. Los mismos que silenciaron a la derecha, lloran por tener que compartir libertades. La pérdida es inocua, pero el ruido es enorme. El futuro presidente de Estados Unidos llega, entre otras cosas, para frenar la ideología woke que lleva años enterrando a la sociedad occidental.