Saber que el ego no sabe, ni jamás podrá llegar a saber desde su limitada óptica, termina con el apego al falso aprendizaje, iniciándose así un desaprendizaje de todo lo acumulado en las memorias egoicas que apertura la consciencia a la consciente consciencia de sí... Surgiendo de lo más hondo lo infinito, el verdadero saber, esa Sabiduría que no necesita de un supuesto sabedor... Indisoluble Plenitud... Divina Unicidad... Amor... Vida Eterna del Espíritu.