Dos relatos paranormales mexicanos. El primero, ocurrido en Puebla, describe una experiencia inquietante de una mujer que siente una presencia mientras trabaja, atribuyéndolo posteriormente a posibles energías sobrenaturales. El segundo, ambientado en una clínica de Tlaxcala, narra el encuentro aterrador de una estudiante en prácticas con una enfermera fallecida, culminando con una advertencia del guardia de seguridad sobre el espectro. Ambos testimonios buscan explorar sucesos inexplicables en entornos cotidianos.