Los nuevos tiempos de Dios para nosotros siempre parten de los tiempos más críticos de nuestra vida, por eso las mejores voces son las que vienen del desierto, y el desierto es aquel momento en el que aprendemos de lo que nos pasa en la vida.
Y es cuando realmente empezamos a decirnos: Aquí hay que cambiar algunas cosas, la vida no puede seguir de la misma manera, y es ahí cuando el tiempo de Dios empieza a aparecer.