MI PARQUE
Atravieso mi parque
en la mañana temprano,
en el recorrido frecuente
de casa al quehacer diario.
Se impone el amanecer,
las sombras se alejan,
observando en la madrugada
cómo la vida despierta.
Con melodiosos trinos
los mirlos saludan,
mientras afanados buscan
lombrices en la húmeda tierra.
Escapo de la noche
entre destellos rojizos
del sol que me recibe
y ante él me inclino.
Aún no han salido del nido
ni las abubillas con sus penachos de plumas,
ni los gorriones,
mis preciados pajarillos,
Corren los ánades hacia el estanque
seguidos de sus pequeños patitos,
y al entrar en el agua, los patosos,
se convierten en elegantes palmípedos.
Las ratas rápidas, astutas,
corren por la orilla
buscando cobijo de los intrusos
que rompen su hechizo.
También hay pequeños pájaros
que no identifico,
pero que me alegran con sus cantos
desde los árboles del camino.
Las palomas en celo
con su arrullo me envuelven
De las cotorras chillonas, ni hablo,
pues aún duermen.
Me reclama el tamborileo de los carpinteros
y al escondite juego con ellos,
yo les busco con mi mirada
y ellos se ocultan tras un leño.
Por fin encuentro los conejos
con su alegre rabito
que quietos como estatuas
quieren pasar desapercibidos.
¡Qué agradable camino
el de todos los días
que como las hormigas obedientes
me llevan a mi destino!.
* * *
FerminaLópez
17/07/2015