Somos diseñados para ser adoradores, la pregunta no es si adoraremos, si no ¿a quien o a que adoraremos? Aquello que adoremos nos controlará. Las buenas noticias son que nuestro Señor Jesucristo a muerto y resucitado para darnos salvación y ser adoradores del único que es digno de nuestra adoración el Dios tres veces santo y verdadero.