K es un replicante que trabaja para la policía de Los Angeles como Blade Runner.
El primero en morir es un androide rebelde, asegura a K que ha visto un milagro justo antes de que el Blade Runner lo ejecute.
Aunque K ha sido programado para obedecer las órdenes, las palabras del androide desactivado van siempre en el cerebro del protagonista.
Todo comienza con el descubrimiento de un esqueleto enterrado. El resto de la película es una investigación que lleva a K a cuestionar su existencia y la de la humanidad.
Con un ritmo pausado paseamos por un mundo sórdido, altamente contaminado por la industria donde los androides y la inteligencia artificial amenaza la existencia de un mundo tal y como hoy lo conocemos.