En este episodio, el Padre Willie Peña reflexiona en el dolor, en como sobrellevar las adversidades que naturalmente se presentan en el transcurso de la vida de cada ser humano. Un dolor compartido es un dolor comprendido nos dice. No hay mejor sentir que el del saber que contamos con un hombro en quien apoyarnos y llorar, una persona que llora con nosotros y alivia nuestra carga. Esa persona se asemeja a Dios, ya que Él siempre está con nosotros y ha prometido nunca dejarnos solos.