La sabiduría edifica una casa, pero la necedad la destruye con sus propias manos. El que camina con rectitud teme al Señor, el que va por caminos tortuosos lo desprecia. De la boca del necio brota el orgullo, los labios de los sabios son su defensa. (Construir es una aventura que emociona. Reconstruir es una misión que requiere todo el conocimiento del arquitecto. Dios es experto en ambas cosas, y sus obras no solo son hermosas, son eternas. Lo que Dios construye en ti es para siempre).