El hombre hace proyectos en su corazón, pero el Señor pone la respuesta en sus labios.
El hombre piensa que todos sus caminos son puros, pero el Señor pesa los corazones.
Encomienda tus obras al Señor, y se realizarán tus proyectos.
(Dios sabe de tus sueños y proyectos y no te deja solo con ellos. Él ha sido el primero en colocar en tu corazón el atreverte a soñar. Y al final, tu esfuerzo y su bendición hacen que se pueda llegar a la meta).