Casa y fortuna son herencia de los padres, pero una mujer prudente es un don del Señor.
La pereza hace caer en el letargo, y la persona indolente pasará hambre.
El que guarda los preceptos se guarda a sí mismo, el que descuida su propia conducta morirá.(Cualquier lectura que te ayude a poder mirarte a ti mismo es valiosa y recomendable. Los Proverbios tienen el don de exigirte que no te distraigas, y en lugar de criticar te superes en el amor)