Al que maldice a su padre y a su madre se le apagará la lámpara en plena oscuridad.
Fortuna adquirida rápidamente al comienzo no será bendecida al final.
No digas: “Voy a pagar mal con mal”, espera en el Señor y él te salvará.
El Señor abomina el uso de dos pesas, las balanzas falseadas no son nada bueno.
Del Señor dependen los pasos del hombre: ¿cómo puede el hombre comprender su camino?