Al caballo hay que domarlo, al asno hay que frenarlo y al necio hay que azotarlo.
El que al necio no responde, por necio no pasa.
El que al necio sabe responder, como tal le hace parecer.
(Cuando haces tuyo un Proverbio, va más allá del gusto. Se trata de una realidad que ha hecho nido en tu corazón y se vuelve un norte cuando se pierde el rumbo. Eso es sabiduría aplicada)