Sólo dos cosas te he pedido, oh Dios; concédemelas antes que muera:
aleja de mí la falsedad y la mentira, y no me hagas rico ni pobre;
dame tan sólo el pan necesario, porque si me sobra, podría renegar de ti
y decir que no te conozco: y si me falta, podría robar y ofender así tu divino nombre.